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La Poesía de Juan Rulfo en Pedro Páramo.
por Jorge Verdugo F.
Santiago, 08 de julio de 2017.

¿Cómo encontrar poesía en una novela?

Ciertamente es una interrogante arriesgada. Pero no sin razón, en nuestras clases de literatura, el profesor Valdivieso explicaba ".. la poesía es ritmo.. " y precisamente de inmediato quedé prendado del ritmo de esta novela, que a pesar de todos los niveles de lectura que tiene, me ha llamado poderosamente la atención el lenguaje poético utilizado por Juan Rulfo. Si bien es cierto, no nos encontramos con versos compuestos en rima, podemos encontrar versos blancos de mucha belleza y profundidad que le dan a Pedro Páramo esa densidad agradable de una historia críptica llena de eslabones.

Mi objetivo en este trabajo es descubrir esta poesía, separarla momentáneamente y señalarla debidamente para concluir su misión en la obra Rulfiana.

La historia de Pedro Páramo está repleta de versos de amor, que contrastan con la atmósfera de muerte y poder que él ejerce en Comala. Su pasión es la razón de adquirir todo ese poder y arrasar con el orden establecido para controlar lo deseado.

"...A centenares de metros, encima de todas las nubes, más, mucho más allá de todo, estás escondida tú, Susana. Escondida en la inmensidad de Dios, detrás de su Divina Providencia, donde yo no puedo alcanzarte ni verte y adonde no llegan mis palabras..."

Juan Rulfo declaró alguna vez que nunca utilizaba la autobiografía directa porque los personajes que conocía no le daban la realidad que él necesitaba, y siento que a través de la poesía, el autor logra conectar la novela con su propia intimidad.

"...El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo..."

Estas declaraciones amorosas no están exentas de soledad y desesperanza, porque estas características repletan la novela y Pedro también las sufre, las sufre cuando niño, cuando ya está transformado en cacique y cuando logra su objetivo en tener a Susana, pero ya es muy tarde porque ella desvaría en su locura.

"... Había una luna grande en medio del mundo. Se me perdían los ojos mirándote. Los rayos de la luna filtrándose sobre tu cara. No me cansaba de ver esa aparición que eras tú. Suave, restregada de luna; tu boca abullonada, humedecida, irisada de estrellas; tu cuerpo transparentándose en el agua de la noche. Susana, Susana San Juan."

Absorbiendo estos versos ya no queda duda que el amor engendrado en Pedro, bastará incluso para destruir un pueblo. Sólo por despecho.

En la historia de Juan Preciado nos encontramos con una poesía llena de soledad que nos deja en la llanura de la muerte y del silencio:

"...Y me encontré de pronto solo en aquellas calles vacías. Las ventanas de las casas abiertas al cielo, dejando asomar las varas correosas de la yerba. Bardas descarapeladas que mostraban sus adobes revenidos..."

Juan en definitiva es un hombre en busca de su muerte, quién guiado por la nostalgia de cumplir sus promesas se sabe encaminado hacia sus fantasmas. Juan Rulfo perteneció a una familia diezmada por los asesinatos, no es raro luego de estudiar su biografía comprender el estilo que desarrolló en su original "Murmullos", el nombre original de la obra.

"...Oía de vez en cuando el sonido de las palabras, y notaba la diferencia. Porque las palabras que había oído hasta entonces, hasta entonces lo supe, no tenían ningún sonido, no sonaban; se sentían; pero sin sonido, como las que se oyen durante los sueños..."

"...Como que se van las voces. Como que se pierde su ruido. Como que se ahogan. Ya nadie dice nada. Es el sueño..."

"...El calor me hizo despertar al filo de la medianoche. Y el sudor. El cuerpo de aquella mujer hecho de tierra, envuelto en costras de tierra, se desbarataba como si estuviera derritiéndose en un charco de lodo..."


En la poesía que se identifica con el Padre Rentería existe un marcado deseo de arrepentimiento, de esperanza, de desear íntimamente un castigo divino:

"...Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul detrás de él tal vez haya canciones; tal vez mejores voces . . . Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar..."

Son versos de hombre adulto, enfocado hacia un objetivo divino, un personaje lleno de experiencias y tormentosos recuerdos.

"...Salió fuera y miró el cielo. Llovía estrellas. Lamentó aquello porque hubiera querido ver un cielo quieto. Oyó el canto de los gallos. Sintió la envoltura de la noche cubriendo la tierra..."

Los versos sin tiempo, que siempre podrán ser leídos en cualquier contexto son notables, por ejemplo:

"...Llegó hasta el río y allí se entretuvo mirando en los remansos el reflejo de las estrellas que se estaban cayendo del cielo. Duró varias horas luchando con sus pensamientos, tirándolos al agua negra del río..."

Sé que mi visión de la obra de Pedro Páramo puede escapar a todos los niveles conocidos y largamente analizados por muchos expertos y seguidores de la obra Rulfiana, no estoy ajeno después de investigar lo suficiente, a conceptos tan importantes como la Muerte, la Violencia, el Poder o la Iglesia Católica; y eventos tan importantes en la historia de México como la Revolución, pero me sedujo la idea que tras la faceta misteriosa del autor, la clave para comprenderlo era su poesía.

Nadie podría decir, qué tanta importancia le otorgaba Rulfo a la poesía en su obra, quizás es una sensación muy personal, por ese motivo quise seleccionar algunas muestras que tocaron hondo en mis propias historias.

Ante las consultas de porqué no escribió más, Juan Rulfo aseguraba en su particular ironía, que no lo hizo porque era un tío suyo quién le relataba los cuentos y ya había fallecido. Yo estoy convencido que con lo que hizo fue suficiente, y la poesía maravillosa con que uno se encuentra en su novela, es el bálsamo para comprender tanta pura y cruda realidad.

Creo que nos faltan verdaderos poetas para reflejar nuestro mundo, que por cierto, no es menos desolador que el universo Rulfiano.

Santiago, noviembre de 2001.
 
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